viernes, 9 de octubre de 2009
MARGARITA
se ha ido para siempre. Dice que este año que hemos pasado juntos, en realidad ha sido una farsa para ella. Nunca me ha querido tanto como la he querido yo, ni ha sido feliz en ningún momento, como yo lo he sido. Ni siquiera ha llegado a considerarme un amigo. Ha bastado que conociese a otro hombre para que se diese cuenta de ello. Es ingeniero, como ella. Dice que gracias a él lo ha visto todo más claro: según ella nuestra relación no tenía sentido, pero ella no lo sabía. Yo creo que miente, que me ha mentido durante todo este tiempo. Que tenía miedo a quedarse sola y por eso ha aguantado tanto hasta que ha encontrado a otra persona. Ahora se ha ido con él. Yo no puedo aceptar así como así esto. Ella para mí lo significaba todo y ahora resulta que todo era una engañifa. Por eso no me queda otro remedio que hacer lo que voy a hacer. Sé que vosotros dos vais a sufrir mucho, sobre todo mamá. Sé que no es justo para vosotros. Sois muy mayores y estáis solos en la residencia, y papá tiene además lo de su corazón. Sé que lo que voy a hacer es egoista y os va a martirizar durante el resto de vuestra vida. Pero cuando Margarita regrese dentro de uno o dos años de la plataforma petrolera a la que se ha ido a trabajar y se dé cuente de que esto ha pasado por su culpa, verés que ha valido la pena. Y si no al tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario